En la rabiosa rapidez del tiempo actual, por lo general nos dejamos atrapar por múltiples estímulos exteriores, que rebosan nuestra capacidad psicológica para manejarlos. por lo regular nos dejamos manipular por las situaciones y las condiciones de la vida diaria; andamos a toda prisa, incluso por encima de nosotros mismos, ya que ni siquiera nos detenemos para reflexionar si lo que hacemos o pretendemos realizar es lo que realmente queremos.
Es de extrema prioridad que hagamos un alto, una pausa para regresar la mirada hacia sí mismos, tratar de entendernos y comprendernos. Necesitamos hacer un relax, distensionarnos de manera total -corporal, mental y emocional- y extensa.
La relajación no es simplemente una actividad, un ejercicio o una posición; puede comenzar con ellas, aunque el propósito va más allá, hacerla “estilo de vida”; poder vivir la relajación en la acción. Se puede iniciar con esfuerzos críticos mínimos, la meta es la relajación permanente, y para ello comencemos con pocos minutos, sin hacer sobre-esfuerzos; que sea parte de nuestra propia naturaleza, que la relajación “ocurra”.

