Escrito por LuHer | 0 comentarios
Asumir la vida por medio de los ejes transversales

El estudio académico en nuestras instituciones educativas, ha sido tan centralizado y enfocado en la misma disciplina que, prácticamente se aisló de la vida desde donde emergió. Incluso, el trabajo dentro del aula es igualmente aislado y sin relación alguna entre las áreas de conocimiento; esa división hace que el conocimiento esté tan absolutizado que se vuelve cadáver, y el trabajo lleva a formar entonces “carroñeros”.
Dicha preocupación, por vincular el aula a la vida, se comienza a vislumbrar en nuestras leyes educativas, cuando en los planes de estudio, deben incluirse los proyectos obligatorios; Sexualidad y afecto, uso adecuado del tiempo, democracia y convivencia pacífica, gestión y protección del medio ambiente, recreación y deportes, valores humanos. Esta idea ha ido madurando, y cada vez se le presta mayor atención; hoy se les denomina los “ejes transversales” del currículo. Esto realmente implica que las áreas de conocimiento no dan cuenta con los aspectos medulares de la vida humana, por lo tanto se tiene que recurrir a “anexos” de campos temáticos.
Desgraciadamente, sólo se deja la responsabilidad a unas pocas áreas -ciencias naturales, ciencias sociales, educación religiosa, educación física…-, lo que se queda en responsabilidades igualmente aisladas, aunque se hace un trabajo extendido o expandido a toda la población escolar.
Tenemos que tomar conciencia de que, es tarea de todos los educadores y todas las áreas traer y llevar la vida desde nuestros propios abordajes conceptuales y experienciales. Los ejes transversales son un ejercicio de largo aliento de cada área, ya que ahora pueden formularse ejes que cada una de las áreas el plan de estudios pueden asumir.










